
ahhh... obviamente el alcohol proveniente del Beringer zinfandel blanco superdulce e intomable, combinado con el languedoc que se siente como beberse la que nunca fué casa de mi hermana Maria Eugenia, sumado con las varias copas de la costosa Champagne Billecart-Salmon y para finalizar el extraordinario portugues Adriano del Valle del Duouro, se me subieron a la cabeza acompañando una inolvidable cena preparada por Mónica, donde la estrella fué sin duda el Cerdo relleno con frutas secas, acompañado con papas rostizados con hierbas frescas y vegetales salteados... estoy realmente impresionado con la capacidad de mi esposa para preparar estos platillos dignos del mejor restaurant del pueblo... salud!
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